Muchas veces hemos escuchado estos conceptos, y casi siempre han sido relacionados con imagenes de ángeles con arpas en las nubes o diablitos con tridentes y fuego, pero ¿qué es realmente el cielo y el infierno? ¿qué significan estas interpretaciones alegóricas y simbólicas? y ¿qué dicen originalmente las escrituras en las cuales se han basado tantos mitos y leyendas?
Como bien mantenemos en este blog, todo mito o leyenda es una historia oculta en metáfora, símbolo y alegoría. Las numerosas pinturas del infierno basadas en el poema épico “La divina comedia” de Dante Alighieri (siglo XIV) presentan una descripción basada en textos bíblicos que hablan del “Hades” o “Gehenna”. Pero estás descripciones, al igual que las de la biblia, están destinadas a describir por parábolas lo que es una vida de sufrimiento como consecuencia de estar lejos de Dios, lejos del amor.
“Las imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben ser rectamente interpretadas. Ellas indican la completa frustración y vacuidad de una vida sin Dios. El infierno indica más que un lugar, la situación en la que llega a encontrarse quien libremente y definitivamente se aleja de Dios, fuente de vida y de alegría. “ -Juan Pablo II
C. S. Lewis (gran novelista inglés de religión anglicana, compañero de Tolkien), en su novela “El gran divorcio”, describe al infierno como un lugar de soledad, una ciudad gris, llena de discordia. En la novela, los pasajeros que deciden subir al autobus que visita el cielo, se ven contrastados con una realidad que les hace dar cuenta de que son transparentes como fantasmas. Describe el cielo como un lugar luminoso, una pradera natural, irradiante de amor y fascinante en cada detalle. Más importante que esto, los pasajeros deciden si quieren materializarse en el cielo o seguir siendo espectros en la ciudad gris que es el infierno. Uno de los seres de luz que habita en el cielo le cuenta al protagonista “la ciudad gris es el purgatorio para los que deciden venir aquí, pero es el infierno para los que deciden quedarse allí.”

Jesús se paso su vida hablando del “Reino de Dios” (a veces lo nombraba como “cielo” o “vida eterna”). ¿Qué dijo acerca de esto?
“No pueden descubrir el reino de Dios por medio de señales visibles. Nunca podrán decir: “¡Aquí está!” o “Está por allí!”, porque el reino de Dios ya está dentro de ustedes.”
“El reino de Dios ha llegado y esta entre ustedes.”
“Venga a nosotros tu reino.”
Es un poco difícil imaginarse un cielo que comienza despues de la muerte ó una realidad igual que ahora pero con nubes (literales) en lugar de suelo, y aún más ilógico y difícil imaginarse un infierno de fuego (literal), castigo eterno de Dios por errores innatos en el ser humano.
Jesús hablaba siempre del reino de Dios en parábolas (metáforas) para explicar que significaba. También dijo “yo he venido para tengan una vida plena y abundante” y “desbordarán de gozo”.
“El reino del cielo es como una semilla de mostaza sembrada en un campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros a hacer nidos en las ramas.”
![tormento[1]](http://www.temet-nosce.com.ar/wp-content/uploads/tormento1-300x295.jpg)
Hoy en día pienso en el transcurso de mi vida, en mi pasado y mi presente, y verdaderamente puedo decir que alguna vez llegue a estar en el infierno, un lugar de absoluta desolación y desesperanza. ¿Cuál es el propósito del infierno? De la misma forma que al apoyar la mano en un lugar caliente, nuestro cuerpo nos avisa mediante el dolor que esta siendo dañado, el “fuego” o sufrimiento emocional/espiritual con el que a veces nos vemos enfrentados, esta destinado a hacernos entender que estamos llevando una vida contraproducente para nosotros y también para la gente que nos rodea, con la que formamos parte de un organismo más grande llamado humanidad. Así como el eco-sistema tiene un balance y equilibrio, también el sistema espiritual en el que estamos tiene su sistema, su organismo. Si tu ser se corrompe, si tu alma causa daño, si destruís el amor y lo bueno, el organismo se defiende de la enfermedad, y el medio es el dolor.

Y verdaderamente puedo decir que ahora habito en el cielo, lo que llaman estar “en la presencia de Dios”, caminando sobre nubes (metafóricas). ¿Qué cambió? No mucho de las circunstancias externas, pero todas las circunstancias internas. El egoísmo se transformo en amor, el orgullo en humildad, el miedo en esperanza, la ansiedad en paz, y la tristeza en felicidad. Antes el árbol era otro, y otros eran sus frutos. Hoy miro las circunstancias que me rodean, y más importante la visión que tengo del mundo y de la realidad, como siento a Dios acompañandome en cada situación, y realmente siento una felicidad y una plenitud que me hace pensar “Esto es el cielo para mí, no imagino un cielo mejor que la realidad en la que habito.”.
Por supuesto que no todo es perfecto, siempre surgen dificultades, retos, desafíos, pero para el que vive de la mano de Dios, esas circunstancias se convierten en provechosas formas de crecer y desarrollarse aún más. “A los que amamos a Dios, todo nos ayuda para bien.”
Hay una escalera al cielo y una escalera al infierno. Nuevamente tuya es la elección. Jesús enseño a vivir de cierta manera, en amor, humildad, justicia. Muchas veces nos guiamos por otros principios como el egoísmo, el rencor y el orgullo. “Perdonen y serán perdonados”, “Hagan con los demás lo que quisieran que hagan con ustedes.” A partir de ahí, el resto es matemática pura. La elección está en tus manos.
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